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Iba para estudiante, no para artista.
Vengo de familia rota, de infancia partida.
En los billares aprendí más que en la escuela.
Frases vacías y huecas de aquella maestra.
Vengo de una ciudad pequeña y honesta,
donde el frío es arte y sus calles abiertas.
En ellas crecí. En ellas me pierdo
cuando vuelvo de viaje y me encuentro sediento.
Los recuerdos pesan, son cemento en mi maleta.
Vengo a escupirte mis canciones.
Vengo a dormir frente a tu puerta.
Vengo a pedirte un trago y algo de paciencia.
Vengo a decirte que no duermo
porque me ahogo en mi tristeza.
Debería sonreír pero me cuesta.
Soy ciudadano del mundo, aborrezco la guerra.
Nunca entendí los visados ni sus fronteras.
Para soñar no hace falta plata ni monedas.
Hoy cantaremos aquí; mañana donde sea.
Nos veremos donde haya una botella,
un escenario, una risa, una luna llena,
una cama de hotel, un puñado de estrellas,
allí donde nunca las lágrimas valgan la pena.
"A la sonrisa intermitente de Ruth"
Reinosa - 28 de Agosto 2007
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